sábado 15.12.2018
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Economia
Nuevas oportunidades de negocios en ladrillos: empresas ahora venden inmuebles que habían comprado "obligadas" durante el cepo al dólar
 
Las compañías colgaron los carteles de venta a los inmuebles que debieron adquirir cuando, en la gestión Kirchner, se les impedía girar dividendos al exterior. Alimenticias, tecnológicas y bancos están entre los rubros que más habían invertido en oficinas. La actividad se concentra en Catalinas

Hubo un tiempo en el que las filiales argentinas de las grandes multinacionales comenzaron a comprar oficinas casi en forma "compulsiva".

De hecho, jamás habían puesto el foco en ese segmento pero de golpe, muchas de ellas comenzaron a mostrar interés por los ladrillos.

Las compañías no pusieron el ojo sobre este rubro porque pensaran en una ampliación de su operación local o consideraran que el valor de las propiedades crecería, de modo tal que se estarían asegurando un buen negocio. Más bien, se trataba de una suerte de "manotazo de ahogado".

La realidad por aquel entonces era otra. Corría 2013 y el gobierno de Cristina Kirchner, en el marco del "cepo cambiario", había cerrado las puertas al giro de dividendos al exterior.

Se trató de un escenario que generó fuertes conflictos entre las filiales argentinas y las casas matrices distribuidas en diferentes partes del mundo.

Para tener un panorama del contexto que se presentaba en ese entonces, durante el primer trimestre de 2013, habían salido del país apenas u$s155 millones, según datos oficiales difundidos por el BCRA.

Esta cifra se ubicó lejos de los u$s253 millones que se registraron en 2012. Y muy por debajo de los u$s4.500 millones que se habían llegado a sumar en los 10 meses en los que durante 2011 no hubo restricciones para el giro de dinero al exterior.

"La situación ya era compleja desde el mismo momento en el que debíamos explicar la imposibilidad de girar el dinero. Superada esa etapa, teníamos que definir entonces qué hacer con esos fondos, que era otro foco de discusión. Allí surgió la posibilidad de invertir en inmuebles", rememora un empresario que trabaja en una firma tecnológica de primer nivel y que debió enfrentar ese momento.

"En un principio, la idea no gustaba, pero la realidad indicaba que tampoco había demasiadas opciones más. Las casas matrices querían girar ganancias pero era imposible. Entonces había que hacerles entender la necesidad de buscar otro camino", contó el ejecutivo a iProfesional.

Salvo excepciones, en todo el mundo las empresas optan por alquilar los espacios en los que operan, y no comprarlos. De ahí que costara hacer entender en el exterior por qué las firmas locales tenían la "obligación" de adquirir estos activos.

Pero hoy ese escenario cambió y el amor repentino de muchas empresas por el mercado del Real Estate desapareció.

Por eso ahora se está dando el movimiento inverso: las mismas compañías que habían avanzado en esa dirección, comienzan a desprenderse de la gran mayoría de las oficinas que compraron.

"Es algo que se esperaba que ocurriera y ahora se está dando. La fuerte participación de muchas compañías en el negocio inmobiliario no era normal sino que se trataba de algo forzado. Entonces, no tenía lógica que continuara por demasiado tiempo más", precisó a iProfesional Eduardo Di Buccio, Research Manager de la firma especializada CBRE Argentina.

Nuevas oportunidades en ladrillos
Entre los rubros a los que pertenecen las empresas que hoy decidieron colgar el cartel de venta a sus inmuebles aparecen, entre varios otros, alimenticias, tecnológicas, bancos y firmas del sector químico.

La actividad se concentra mayormente en el área de Catalinas. Entre los edificios que mayor movimiento están mostrando figuran San Martín 344, la Torre Intercontinental, la Torre IBM y el Bouchard Plaza.

Se trata de oficinas que ya se encontraban alquiladas al momento de cerrarse la operación, por lo que solo se limitaron a usufructuar la renta hasta tanto decidieran sacar los pies del mercado.
 

"En su momento, compraron a grandes desarrolladores como Raghsa e IRSA, por lo general en bloque. Incluso, hubo dos grandes adquisiciones de edificios enteros, una de ellas protagonizada por un fondo que representa a empresas de bebidas y que adquirió un complejo completo sobre la calle Leandro N. Alem", comentó el especialista.

Mas allá de que en aquel momento la compra se realizó casi por obligación, la realidad muestra que tampoco les sirvió a las empresas para sumar importantes ganancias.

Actualmente, el valor de alquiler del metro cuadrado de una oficina A+ -como se conoce a las de primer nivel- ronda los u$s25 mensuales, muy similar a las cifras que se manejaban hace cinco años.

"Si se les quitan gastos y otros conceptos asociados a su mantenimiento, quienes compraron y ahora venden, medidos en dólares, van a salir apenas hechos. Nadie se llevará grandes ganancias", explicó Di Buccio.

La gran diferencia con la que se encuentran ahora es el formato de venta: cuando adquirieron esas propiedades lo hicieron en bloque, es decir por varios pisos e incluso por edificios completos.

Esta modalidad es más conveniente para los compradores, ya que mientras mayor superficie ocupen, más poder de decisión tendrán a la hora de analizar cuestiones básicas como el cuidado del inmueble.


 

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