lunes 16.7.2018
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Economia
El dólar retomó su carrera rumbo a pasar los 20
 
Después de un comienzo de semana con cotización a la baja, el cierre fue de una suba acelerada. Rumores de renuncia del presidente del BCRA y de aceleración de la devaluación impulsaron el dólar. Cada vez es más intensa la interna económica en el Gobierno.

El dólar volvió a dar saltos en la city, y esta vez fue para arriba al cerrar ayer en 19,26 pesos, lo que implica una suba de 30 centavos en el día y 48 centavos en las últimas dos jornadas. La incertidumbre respecto de la cotización del dólar volvió a ser la característica principal de las últimas semanas en la plaza cambiaria. Los rumores de la renuncia del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger (ver aparte), fueron uno de los elementos que potenciaron las subas al cierre de esta semana. La posibilidad de una alteración en la estrategia cambiaria del Gobierno, que implicaría privilegiar un tipo de cambio real más elevado, es otra de las alertas que siguen inversores experimentados para dolarizar sus carteras. La principal consecuencia de la volatilidad del dólar es su impacto sobre los precios del mercado interno. La divisa sube al mismo tiempo que se anuncian ajustes en los transportes, las tarifas y los combustibles.

Los fondos de inversión acostumbrados a traer dólares del exterior para comprar Lebac empezaron a desarmar sus inversiones y es cada vez más fuerte el rumor en la city de que el dólar podría subir hasta 25 pesos en los próximos meses. Esta sería la propuesta de uno de los economistas más escuchados ahora en la Casa Rosada, que tiene despacho oficial, y que gana adeptos entre los principales funcionarios del equipo económico. La nueva estrategia oficial para el tipo de cambio sería la devaluación con techo en 25 pesos que podría acompañarse de algún mecanismo para frenar una fuerte corrida (overshooting). No se descarta que la medida contemple incluso alguna regulación sobre la venta de las Lebac. Los operadores del mercado hablan de un canje forzado de letras del Banco Central por bonos del Tesoro de mayor plazo para inversores institucionales, como las entidades bancarias.

En las mesas de dinero de la city dicen que hubo un cambio en la forma de pensar la economía en el Gobierno. Se perdió la confianza en las políticas y propuestas del Banco Central y ahora pretenden frenar a tiempo los desajustes que provocó la entidad con las Lebac, las tasas de interés elevadas y la apreciación cambiaria en términos reales. En el mercado cuentan que en el equipo económico ahora domina la idea de que todavía están a tiempo de parar la bola de nieve porque la situación no llegó a ser explosiva, pero que si continuaba esa tendencia el resultado podía ser preocupante para las aspiraciones electorales 2019 de la Alianza Cambiemos. Entre los más arriesgados llegaron a plantear que la economía iba hacia una situación parecida a la de finales de lo 80, que terminó con desborde monetario e hiperinflación. 

Una de las alertas sobre el desajuste de la política monetaria fue el monto exorbitante de Lebac que el Banco Central absorbió en el mercado secundario a lo largo de 2017. Retiró de la plaza financiera 1 billón de pesos con estas operaciones de mercado abierto, una cifra que es equivalente a 50 mil millones de dólares. La entidad, con tantos pesos colocados en letras, nunca pudo bajar la tasa de interés en 2017, para evitar la dolarización de los activos y llegó a mitad de diciembre con uno tipo de cambio muy apreciado en términos reales. Esto explica los 10 millones de turistas que salieron el año pasado a veranear al exterior, con un déficit de la cuenta turismo de 10 mil millones de dólares, el rojo record de casi 8 mil millones de dólares en el intercambio comercial y la dolarización por motivo de ahorro de los particulares, que ya explica una fuga de divisas anualizada de 30 mil millones.

En el Palacio de Hacienda y, fundamentalmente, en la Jefatura de Gabinete afirman que se terminó el relato del Central acerca de que la inflación es un elemento exclusivamente monetario y que domesticarla sólo requiere tasas de interés elevadas. La idea ahora es baja las tasas, flexibilizar la política monetaria y darle algo de aire a economías regionales, a algunas industrias que aún pueden competir contra las importaciones y al consumo del mercado interno. En el equipo económico saben que una suba desmedida de la divisa tendría efectos negativos sobre la inflación, cuando se acaban de anunciar otras subas claves como la del combustible y los transportes. Por eso el mercado ya no se discute si el dólar seguirá o no subiendo, sino en que magnitud.


 

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