jueves 23.11.2017
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Economia
Entre la recuperación de la economía y el consumo en el mercado interno
 
Si ponemos en una misma caja al sector automotriz, la construcción y el agropecuario, la mejora de su actividad dinamizará otros sectores de aprovisionamiento cruzados

La actividad económica en el mercado interno parecería comenzar a mostrar de una vez por todas los famosos brotes verdes luego de tantos amagues e idas y vueltas en los análisis realizados en 2016. El sector automotriz evidencia un repunte en enero con un crecimiento del 60,9% de los patentamientos y los usados también crecen 11,20% interanual. La construcción, como resultante de los primeros atisbos de la recuperación de la obra pública, espera un crecimiento de entre el 8% y el 10%; es un sector que representa el 8,5% del PBI, por ende, casi un referente de cualquier apreciación que se quiera realizar sobre lo que sucederá respecto del repunte o no de la economía. El sector agropecuario, por su parte, prevé cosecha récord con un crecimiento aproximado del 7,5 por ciento. Si ponemos en una misma caja al sector automotriz, la construcción y el agropecuario, la mejora de su actividad dinamizará otros sectores de aprovisionamiento cruzados como metalmecánica, plástico, madera, química, entre otros. Luego de una caída de la producción industrial pyme del 5% el año pasado, son todas buenas noticias las que tendríamos para dar.

Hay una variable económica con alta dependencia del afluente de corriente que genere en el mercado interno para prever su crecimiento o no: el consumo. De acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) las ventas minoristas cayeron un 2,5% en enero contrastado contra un enero muy malo en 2016, con caída del 2,3 por ciento.

Tenemos algunas apreciaciones que realizar. Ante los ajustes puestos en funcionamiento sobre el sector servicios de la economía (luz, gas, agua, servicios de la salud, educación, etcétera), continúan pujando sobre el ingreso disponible frente al gasto efectivo de los consumidores en bienes. De ahí que hay que evaluar cuán racional es el consumidor ahora con un escenario de aumentos previsibles pero que siempre generan conductas más prudentes en la administración del gasto hogareño. En principio, está demás decir que el ingreso sigue siendo el mismo a la espera de unas paritarias que marcan diferentes propuestas, del 17% al 18% por parte del Gobierno al 23% a 25% por parte de los sindicatos.

En principio, hay medidas que alientan hacia una perspectiva de incremento del consumo en el mercado interno, pero a la par hay otras que lo recienten. Estos juegos de doble entrada siempre perjudican la confianza del consumidor. La nueva ley de impuesto a los ingresos permitiría verter sobre el ingreso de las familias unos diez mil millones de pesos hasta abril que derivarían en gasto hacia el consumo. Es importante señalar que el impuesto a las ganancias es anual pero se retiene mensualmente mediante anticipos; en tanto las nuevas escalas y los topes comienzan a regir a partir de 2017 pero se actualizarán en 2018. Tendrán dos etapas: en este primer semestre, cuando el excedente ahora no imponible de ganancias se derivará en un 70% al consumo al mercado interno; y un segundo semestre en el que los acuerdos paritarios irán reduciendo el terreno ganado por la medida hasta su actualización el próximo año. La otra apuesta para dinamizarlo es el cobro del pago histórico a los jubilados, que en un 80% también se derivaría hacia consumos en el mercado interno.

La desaceleración de la inflación en el orden del 1,5% mensual promedio también es un alivio presente y futuro hacia el bolsillo del consumidor a los efectos de hacer más previsibles sus gastos luego de una apuesta donde el año pasado pasó del 20%-25% proyectado al 40%, lo que erosionó el poder adquisitivo hasta un ocho por ciento.

Se espera que este dinero excedente en el mercado minorista se derive a rubros que tuvieron una caída muy profunda el año pasado como electrodomésticos (-14,1%), materiales para la construcción (-9%), muebles para el hogar (-6,3%), calzados (-6,1%) e indumentaria (-7,8%), entre otros. Tengamos en cuenta que, de acuerdo con la CAME, en promedio las ventas minoristas cayeron un 7% el año pasado y este dinero extra en el bolsillo del consumidor debería mejorar la actividad de los sectores señalados.

Sin embargo, las buenas noticias, por un lado, se van por el afluente de medidas contraindicativas hacia el consumo en el actual contexto. En principio, la eliminación del reintegro del IVA del 5% por compras con tarjeta de débito permitía que el consumidor derivara cincuenta pesos de cada mil pesos que gastaba hacia el mercado interno. En total, el Gobierno se exime de una devolución proyectada de 7.500 millones de pesos con su consecuente costo fiscal, pero en un contexto donde este estímulo hubiese sido de gran ayuda hacia un enero que vuelve a mostrar caída.

Por su parte, Precios Transparentes es una medida que tiende a premiar el pago de contado frente al financiado. Es decir, quien adelante su gasto en el presente frente al que financie en el futuro tiene premio. Es real que esto pasa en cualquier mercado minorista en todo el mundo. Sin embargo, las expectativas de la Secretaría de Comercio de reducciones de precios de contado de entre el 15% y el 20% aún no se cumplen; están más cerca del 5% o el 10%, mientras que los precios financiados se elevaron hasta el 40 por ciento.

Es conveniente realizar varios análisis al respecto:

1.En el mercado minorista fue casi imposible ver en puntos de venta precios de contado versus financiados con su costo financiero total (CFT) y su tasa efectiva mensual (TEM); el minorista tuvo un comportamiento casi lógico, porque hay tantos coeficientes de interés por planes de cuotas como emisoras de tarjetas de crédito existentes en el mercado. Para el caso del Ahora 12 y Ahora 18, la situación es más fácil porque el CFT es del 28% y del 30% respectivamente.

2.Hay un campo de la economía que estudia el comportamiento del consumidor desde las perspectivas conductista y psicoanalítica donde la percepción de precio ejerce una gran influencia en el acto de compra. Bajo cualquier modalidad de pago el precio era el mismo hasta antes de la medida y ahora tiene diferencias de hasta el 40 por ciento. Si el plan Ahora 12 tuvo un crecimiento del 35% el año pasado, cualquier incentivo como precios transparentes hacia su uso puede afectar el oxígeno del bolsillo del consumidor vía financiamiento, a pesar de que la medida sea transparentar. Lo positivo es que planes de 12 y 18 cuotas seguirán siendo más convenientes que 3, 6 y 24 cuotas a tasas de interés generales del mercado.

3.Si los incentivos ahora serán para el pago al contado, la medida económica tiene una fuerte contradicción por parte de la planificación política. Pago de contado es en efectivo, débito o crédito en un pago. Desde octubre hasta diciembre del año pasado la política, tanto en Senadores como Diputados en el Congreso de la Nación Argentina, estuvo discutiendo la ley de baja de comisión de tarjeta de crédito del 3% al 1,5%, y en débito del 1,5 al cero por ciento. No se logró dictamen favorable. Lo que la política no pudo reducir y mejorar ahora el mercado se encargará de transparentar, derivando al consumidor de contado un mayor costo que el minorista debe derivar al precio final y que la política no pudo reducir. En Argentina, el comercio minorista tradicional sigue pagando comisiones de tarjetas más altas de la región y una de las más altas del mundo.


 

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